"Frases insignificantes, como "Lamento molestarlo", "Tendría usted la bondad de ...", "Quiere hacerme el favor de...", "Tendría usted la gentileza", o "Gracias"; pequeñas cortesías como éstas sirven para aceitar las ruedas del monótono mecanismo de la vida diaria y, de paso, son la seña de la buena educación."
Carnegie, Dale. Cómo Disfrutar de la Vida y el Trabajo. México, Debolsillo, 2010, p. 122.
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